Los medios gráficos y la prensa tradicional llevan años luchando contra la migración de Usuarios a medios electrónicos alternativos o a sus propias versiones online. El gran problema para estos medios es que su modelo de negocio se basa fundamentalmente en la publicidad e idealmente en el pago por los contenidos. Lamentablemente estos medios no han encontrado una forma de que sus lectores estén dispuestos a pagar por el contenido (de hecho en el papel apenas el pago por ejemplar apenas cubría los gastos de producción y distribución) por lo que su esperanza para la supervivencia se basa en el potencial publicitario.

Pero el problema se acrecienta cuando la migración de la audiencia a los medios electrónicos no se traduce en los mismo ingresos publicitarios para el medio. No sólo por que las tarifas publicitarias no son comparables sino por que además la competencia por la audiencia se multiplica por N en Internet.

Si bien lo anterior es cierto, no es menos cierto que los medios tradicionales son los algunos de los principales generadores de contenido original a través de staffs cualificados y especializados en diversas disciplinas, mientras que muchos de sus competidores online son meros agregadotes del contenido generado por estos o se dedican a coger la información publicada por estos y a comentarla, ampliarla o polemizar sobre ella.

No son buenos tiempos para los medios gráficos, eso está claro. Ahora parece que en busca de una solución a sus problemas vuelven la mirada hacia el santo grial de la segmentación por comportamiento o behavioral targeting.

Como comenta Danny Williamson en Wikinomics es sorprendente lo dispuestos que estamos los usuarios a proporcionar todo tipo de información sobre lo que hacemos en cada momento (microblogging), lo que nos gusta y cómo somos o como queremos mostrarnos a los demás (nuestro perfil en las redes sociales), a donde vamos o queremos ir ( dopplr o aplicaciones como Cities I’ve visited), nuestro currículo (linked In o Neurona/Xing), etc. Utilizar esa información para ofrecer al usuario publicidad más segmentada a sus gustos e intereses es sinónimo de resultados y, al menos en teoría, será una publicidad por la que el usuario estará dispuesto a pagar más.

El problema está en la cuestión de la privacidad. Que los usuarios estemos cada vez más dispuestos a dar información sobre nosotros mismos no significa necesariamente que estemos dispuestos a que esa información se use sin nuestro consentimiento. Como decía mi abuela para muestra un botón, no tenemos más que dar un vistazo al proyecto Beacon de Zuckenberg (ver mi post en Zed) para observar que los usuarios no sólo son sensibles a este tema sino que además están más que dispuestos a organizarse y luchar por sus derechos.

Precisamente esa sensibilidad es la que ha llevado a la FTC (Federal Trade Commision) a crear un código ético para el uso de la información privada de los usuarios. Curiosamente muchos de los aspectos que detecta y trata esta iniciativa son comunes a nuestra legislación vigente en materia de protección de datos de carácter personal (LOPD). Estos aspectos son los siguientes:

  1. Trasparencia en la captación de la información, explicando claramente y de manera transparente el propósito para el que se captará dicha información.
  2. Seguridad en la custodia de la información, para garantizar que la información almacenada no será accesible a terceros malintencionados.
  3. Periodo de tiempo en que se conserva dicha información, ya que a mayor tiempo de permanencia mayor riesgo en la seguridad de la custodia.
  4. Consentimiento expreso y restringido a la naturaleza del mismo, no sirven farragosas cláusulas en lenguaje demasiado técnico y ocultas tras un enlace no demasiado visible.
  5. Restricción de la recogida la de información sólo para su uso publicitario, es decir el poseedor de la información no podrá cederla a terceros o usarla para fines distintos de los originales.

Es más que evidente la importancia que este sector le concede a esta nueva forma de segmentación de los mensajes publicitarios puesto que han respondido a esta iniciativa en defensa de los derechos de los lectores con un documento en el que defienden su postura y la importancia de poder hacer una segmentación por comportamiento. Veremos como evoluciona este tema y si de verdad es la clave de la supervivencia de su modelo de negocio