Ideágora

de Mamel

Archivo de Mayo, 2008

Poner precio a la credibilidad

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Domingo
May 4,2008

Lamentablemente llevo algún tiempo desconectado de la Blogosfera (fundamentalmente por falta de tiempo) y no había tenido ocasión de seguir el culebrón provocado por la nada nueva polémica de los post patrocinados. Ha sido a través de un post de Ismael el-Qudsi que he empezado a tirar de un largo hilo de opiniones sobre el tema entre lo más granado de la Blogosfera (desde Enrique Dans a ETC pasando por Alt1040 y muchos otros…).

Este tema no es en absoluto nuevo, recuerdo que cuando escribía en el blog de mi antigua empresa hable de este tema en alguna ocasión hace más de un año y mi opinión no ha cambiado significativamente.
El problema con esto de la ética del Blogger y la normativización del comportamiento de los bloggers es que es simplemente imposible de realizar (recordemos el caso surgido después de las amenazas de muerte a la Blogger Kathy Sierra por parte de Tim O’Reilly y los rios de bytes que corrieron en torno a un código de conducta Blogger).

En primer lugar la adopción de este medio de expresión se ha extendido de tal manera entre los usuarios de Internet que son casi 80 millones de blogs los que conviven en eso que hemos convenido en llamar Blogosfera (según Technorati).

Si en un primer momento si que se podían encontrar una serie de principios que regían las motivaciones del primer movimiento Blogger, hoy día esos principios tan sólo han quedado como una serie de cuestiones formales que caracterizan al medio (orden cronológico inverso, uso de formatos sindicados (RSS, Atom..), categorización por fechas, uso de etiquetas (tags)…).

La democratización del medio lo ha llevado a que cada usuario en su adopción del mismo haya decidido como usarlo, siguiendo o no unos principios que probablemente ni siquiera conozca.

Por otro lado está el lector del blogs que, según el estudio de mercado que realizamos en su día, lo que valora por encima de todas las cosas de este medio es su independencia. Esta independencia no tiene que significar necesariamente ausencia de opinión, de hecho sería más bien todo lo contrario.

Quizá ese sea el mayor conflicto del sistema de patrocinio de posts, cuando alguien recibe un dinero o un “regalo” de una compañía para hablar sobre ella lo que se espera realmente es crear un clima de opinión positiva sobre su producto o su marca, es decir, condicionar la opinión del Blogger. Quizá por que en su relación con los medios tradicionales a través de las RRPP siempre ha perseguido por un lado obtener una repercusión en forma de presencia en el medio y, de alguna manera, conseguir una opinión favorable.

El problema es que muchas compañías han estado acostumbradas a que la forma en que se habla de su producto en los medios gráficos (y en mucho digitales) venía condicionada por la unidad básica de información corporativa: la nota de prensa. Puedo hablar por propia experiencia en departamentos de marketing que la repercusión de una nota de prensa en los medios se correspondía habitualmente de manera bastante exacta con el contenido diseñado desde la empresa o desde su departamento de RRPP. De manera que controlar el mensaje era relativamente sencillo, el reto se encontraba más en conseguir que entre todo el ruido de tantas notas de prensa conseguir que la tuya tuviera eco en los medios deseados. Lo que muchos parecen no entender es que un Blogger no es un periodista (aunque hay muchos periodistas reconvertidos en bloggers) y su blog no es un periódico.

Desde luego que en el ejercicio de su libertad cada Blogger es muy libre de actuar como mejor le convenga y no dudo que debe resultar tentador la posibilidad de cobrar por hablar de algo de lo que probablemente hablarías en tu blog y de paso buscar una forma de financiar tu actividad. Debe ser igualmente tentador poder acceder a el último modelo de Nokia o probar antes que el resto de los mortales el próximo lanzamiento de Electronic Arts, privilegios a los que un Blogger no suele tener acceso normalmente y si un periodista especializado.

No encuentro nada de malo en ello, sin embargo estoy de acuerdo con la corriente de pensamiento que afirma que si esto no se hace de manera transparente (es decir, como defiende Julio Alonso indicando claramente que se ha cobrado por ello o que se ha tenido acceso a un determinado producto para hablar de él) se corre el riesgo de perder credibilidad y posiblemente ese sea el principal activo con que cuenta un Blogger y sin lugar a dudas el más difícil de recuperar.

Juegos y participación

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Jueves
May 1,2008

Fue Dan Bricklin el que afirmaba en “The Cornucopia of the Commons” que había fundamentalmente tres maneras de construir una base de datos mediante la cooperación de los usuarios

  1. Pagarle para que lo hagan (el modelos de los índices como el original de Yahoo!)
  2. Proporcionarles una motivación para que lo hagan voluntariamente (como podría ser el caso de la por ejemplo en caso de la Wikipedia)
  3. Que ocurra como un efecto colateral de sus acciones (como podría ser el ejemplo de Napster o el más reciente del Matchin’ de imágenes de Google)

Está claro que el primero de los casos es el más problemático, en cuanto a que supone disponer de un equipo suficiente y cualificado para hacer ese trabajo, lo que sin duda implica poder pagar ese equipo.

El segundo caso tiene otro problema, no siempre es fácil encontrar esa motivación para que cientos o miles de personas estén dispuestas a dedicar una parte de su tiempo a enriquecer esa base de datos con su conocimiento o su participación. Cuando uno mira los datos que proporciona la propia Wikipedia se puede observar claramente como un 93% de sus usuarios son meros consumidores de información pero jamás han colaborado de forma alguna a corregir, ampliar o crear ninguna entrada de la famosa enciclopedia.

Hace unos meses la revista Wired publicaba un artículo sobre Luis Von Ahn el creador del Captcha (esas imágenes deformadas que nos solicitan incluir múltiples sitios web para participar y cuyo principal objetivo es evitar el spam del lado oscuro de los bots que pueblan la red) que versaba sobre la tercera opción, la que a mi me parece más interesante de las tres.

El reto de Von Ahn consiste en intentar suplir ciertas incapacidades de los ordenadores con la participación de los humanos. Fundamentalmente hay algo en lo que los humanos somos buenos y que las máquinas no han sido capaces de mejorar y ese algo es en reconocer el contenido de las imágenes, concepto que está detrás precisamente del Captcha.

Hace meses un amigo me paso un enlace de un juego que había sacado Google donde te enfrentabas a otro usuario en tiempo real para asociar etiquetas descriptivas a una sucesión de fotos. En el caso de que coincidiera tu etiqueta con las del otro usuario recibías una puntuación.

Reconozco que no encontré un gran placer en participar en este juego pero lo cierto es que miles de personas se engancharon de tal forma que algunos jugadores llegaban a acumular más de 50 horas entretenidos en este juego del etiquetado. Detrás de este “inocente” juego estaba la mente de Von Ahn a quién Larry Page y Sergei Brin habían comprado los derechos del juego con el objetivo de mejorar su sistema de catalogación de imágenes.

Un perfecto ejemplo de cómo el efecto colateral de las acciones de los usuarios puede producir conocimiento de manera mucho más interesante que pidiéndoles que nos proporcionen esa información voluntariamente por ejemplo respondiendo a un cuestionario.

Ahora Von Ahn está preocupado por el tiempo que perdemos los usuarios tecleando el código del captcha en miles de sitios web ha ideado una forma de aprovecharlo y ha ideado el reCaptcha (podéis ver el de este mismo blog a la hora de aportar vuestros comentarios). El proyecto pretende aprovechar nuestro reconocimiento de los caracteres para mejorar los sistemas de OCR (Reconocimiento Óptico de Caracteres) de los Scanners para ayudar el el proyecto del Internet Archive, un proyecto con base en San Francisco para digitalizar el mayor fondo de libros de dominio publico y ponerlos a disposición de todos online gratuitamente. Otra muestra de cómo el efecto colateral de nuestra acción cotidiana puede convertirse en una fuente de conocimiento que se puede revertir en beneficio común.

En el terreno de la comunicación se me ocurre que el advergaming es una aplicación del mismo concepto sobre el que trabaja Von Ahn. Me refiero que un Advergame bien diseñado no es sólo aquel que propone un entorno lúdico de interacción con la marca con los valores evidentes que esto tiene para ella. Si no que un advergame bueno de verdad puede aprovechar esa interacción para aprender sobre los usuarios a través de su interacción en el juego. Por ejemplo en un juego de coches basado en un modelo real se puede pedir al usuario que escoja su color de coche favorito, de esta simple, forma totalmente integrada en el diseño del juego sin crear ninguna disrupción para el usuario, se puede obtener una estadística que relacione datos básicos del perfil del usuario con sus preferencias (por ejemplo sexo y color).