No es extraño leer artículos y referencias en cientos de publicaciones sobre como el iPhone está cambiando la manera en que los usuarios nos conectamos a Internet usando un teléfono móvil. Como usuario de iPhone puedo decir que estoy de acuerdo en que el interfaz de usuario de iPhone ha simplificado y mejorado la experiencia de usuario de Internet real desde un dispositivo móvil. Pero no puedo dejar de decir tampoco que el navegador de la última generación de dispositivos Nokia presenta una experiencia de Internet en movilidad de altísima calidad, no tiene mucho que envidiar a la del iPhone a excepción de la originalidad del sistema táctil de Apple y alguna “pijada” que otra.

Soy fan de Apple, no lo voy a negar. Además de tener un iPhone desde prácticamente su lanzamiento soy orgulloso usuario de un iMac de última generación, un iPod de 160 GB, un airport Extreme para conexión inalámbrica de todos mis “juguetes” y, para finalizar, estoy escribiendo este post desde un Macbook Pro, poco más puedo decir. Pero tampoco puedo negar que siempre me ha parecido que en estas afirmaciones sobre la revolución del acceso a Internet desde el iPhone hay más un fenómeno moda que una realidad.

Según parece en los EEUU el iPhone ha obtenido cifras espectaculares alcanzando los 2,3 millones de usuarios, lo que viene a ser algo menos del 1% sobre el total de usuarios de telefonía móvil en los EEUU (255 millones de usuarios = 82% del total de la población). Si tenemos en cuenta que la estimación del mercado de Smartphones (Windows Mobile, BlackBerry, Palm, iPhone y categorías similares) es un 14% del total del mercado americano no se puede decir que no haya sido un logro de Apple teniendo en cuenta que es el primer móvil que presenta al mercado.

Que el usuario de iPhone tenga una tendencia 5 veces superior a la media a acceder a Internet desde su móvil y que su nivel de consultas a Google hasta 50 veces superior al resto de usuarios de smartphones es realmente espectacular, pero seguramente es necesario darle una segunda pensada a esos números.
Por un lado la penetración de sus principales competidores (Windows Mobile y BlackBerry) puede estar muy centrada en entornos corporativos orientados al acceso al correo en movilidad y, en el caso de Windows, a la sincronización de ficheros de office entre el PC y el móvil, aunque en mucha menor medida.

Si miramos los datos de Nielsen sobre el perfil de los usuarios de iPhone podemos ver que hay un claro sesgo “friki” y de clases sociales MA y A (67% hombres, más del 50% menores de 34%, ingresos +100.000 dólares, 68% se conectan vía Wi-Fi…). Y no podemos olvidar que la comercialización del iPhone lleva consigo un compromiso de tarifa de datos mensual para el usuario ( a no ser que lo compre en los EEUU y lo libere para usarlo en Europa), lo que sin duda invita a un mayor uso de Internet y, por ende, de Google.

Con todo esto no quiero decir que no me parezca que no sea importante este fenómeno iPhone, lo que quiero decir es que hay que ponerlo en su justa medida, y propongo una pequeña reflexión: si en España sólo Telefónica Móviles va a ofrecer el iPhone (aprox 42% del mercado) y aplicamos la misma lógica de EEUU (aunque no son mercados comparables, recordemos que España tiene un 41% de penetración y los EEUU es el 82% y de las que un 80% son conexiones de banda ancha), si aplicamos un 14% de cuota de smartphones ¿Cómo es posible que un 6% de los usuarios vayan a cambiar la tendencia del uso de Internet desde el móvil en nuestro país? Me parece a mi que va a hacer falta algo más que el iPhone…