
En su libro Clay Shirky hablaba de que cuando un blog (o un twitter) obtiene decenas de miles de lectores se convierte en materialmente imposible mantener el contacto con todos ellos, es decir, la conversación se acaba. Cuando un autor recibe más atención de la que es capaz de gestionar se ve forzado a mantener una relación donde se premia la cobertura a la profundidad. Pueden pasar menos tiempo hablando con todo el mundo lo que lleva a que se desarrollen relaciones más superficiales o tiene que optar por mantener relaciones con mayor profundidad pero con mucha menos gente.
Es la metáfora de las bodas, los novios se encuentran ante un grupo de personas con las que podrían pasar horas hablando sin embargo se ven obligados a dedicar tan sólo unos minutos a cada uno de ellos para que nadie se pueda sentir de lado.
Probablemente ese sea el motivo de la polémica del fake following de la que ha hablado en su blog estos días Loic Le Meur. Según las reglas de la nueva netetiqueta si alguien tiene la deferencia de hacerse seguidor tuyo en Twitter uno debe corresponderle con la misma atención. Claro esto es fácil si, como yo, básicamente mantienes contacto con unos cuantos amigos y colegas pero en casos como el de Le Meur, Robert Scoble o Jason Calcanis la situación es insostenible.
Para ello algunas empresas, como SocialToo, desarrollar funcionalidades automatizadas de autorespuesta (Automated Direct Messages – DMs) con las que poder agradecer a cada nuevo lector su atención u opciones mucho más pragmáticas como seguimiento de promociones. Aunque ya se sabe aquello de que las cosas no son buenas o malas, sino que depende del uso que se les de parece que los creadores de SocialToo han recibido el mensaje de los muchos usuarios que han expuesto sus quejas (ver resultados de una encuesta realizada por Mashable) en la Red y en su blog explica como han habilitado una opción para bloquear los mensajes automatizados al menos los que produce su herramientas.
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