La cuestión de la confianza y los sistemas de reputación siempre me ha resultado un tema atractivo. En el fondo ambos son principios que subyacen en la evolución de Internet, desde el sistema del PageRank de Google hasta los sistemas de valoración de Amazon pasando por la base del social graph de una red social como Facebook.
La necesidad de establecer sistemas para definir niveles de confianza ha ido incrementándose con el paso del tiempo. En sus orígenes Internet estaba compuesta por una relativamente pequeña comunidad de individuos que compartían fines más o menos comunes y donde la confianza era moneda habitual. Es la llegada del “vil metal” cuando los intereses comerciales prevalecen en muchos casos sobre esos ideales.
Podemos definir la confianza como un estado de opinión en relación a algo o alguien y que generalmente se basa en un compendio entre la información (privada o pública) de que dispones y tus experiencias previas. Generalmente está confianza se desarrolla en un determinado marco, es decir, la confianza puede estar restringida a un ámbito de actuación pero no extenderse a cualquier otro (yo confío en tu criterio para una decisión de compra de tecnología sin embargo jamás confiaría en ti para un a decisión de compra de música).
Por lo tanto existirían diferentes niveles de confianza que, al menos en parte, servirían diferentes objetivos en función del tipo de decisión que tengamos que tomar. Es evidente que no es lo mismo la confianza necesaria en una persona a la que por determinadas circunstancias tenga que confiarle el bienestar de mis hijas que la confianza que tengo que tener en ti para que te preste un libro.
Pero además de la información disponible y de mis pasadas experiencias existen otro tipo de consideraciones que entran a formar parte de mi noción de confianza. Por ejemplo mis sentimientos hacia un amigo pueden condicionar mi confianza hacia él incluso aunque parte de la información de que disponga sea contraproducente a poner en él dicha confianza.
Del concepto de confianza se deriva el de reputación. La diferencia principal entre ambos es que la confianza es algo que generalmente se establece entre dos partes (confío en ti) y la reputación es el resultado de la valoración de un conjunto de personas (es un experto). Generalmente la diferencia entre ambas se clarifica con la siguiente formulación:
a. Confío en ti por tu buena reputación (el peso recae en la reputación)
b. Confío en ti a pesar de tu reputación (peso en la noción de confianza)
La b muestra como en base a mi experiencia personal o a la información privada de que dispongo estoy dispuesto a confiar en ti a pesar de que te puede preceder una reputación que, sin otro tipo de información, derivaría en una más que posible falta de confianza.
La confianza es un valor que además se puede traspasar en forma de referencia, es decir, si yo confío en Jorge porque es mi amigo y tu eres mi amigo y yo te recomiendo a Jorge es muy posible que confiases fácilmente en él también. Esto es una práctica común en las redes sociales para “ayudarte” a descubrir gente que posiblemente conozcas.
Ambos valores, confianza y reputación, son la base de muchos de los sistemas utilizados en el mundo 2.0 para valorar aspectos tan diferentes como la popularidad de un articulo (Digg, Meneame, Slashdot…) o la fiabilidad de un comprador (eBay).
El valor de una y de otra son completamente diferentes, por ejemplo, una valoración de un amigo mío (este tipo es un cretino) estará normalmente por encima de la reputación creada dentro de una determinada comunidad (este tío es un gurú) aunque en muchas ocasiones son perfectamente complementarios.
Generalmente los modelos de reputación online siguen o bien un modelo de control centralizado (eBay articula las opiniones sobre los compradores y los vendedores en su plataforma como base de un sistema de reputación destinado a premiar a los agentes con mejores experiencias y a castigar aquellos problemáticos en aras de mejorar la experiencia de sus usuarios) o un sistema distribuido (en las redes P2P los propios usuarios tienen mecanismos para defenderse de los miembros malintencionados y reducir así los riegos derivados de malwares, spywares, troyanos y otros indeseables)
El conflicto entre los intereses particulares (los del vil metal) y los de las comunidades (los del ideal común) hacen que la guerra para la defensa de los intereses de la comunidad sea un frente abierto. Google, por ejemplo, cambia su algoritmo (PageRank) continuamente para poder ofrecer los resultados basados en su relevancia para la búsqueda intentando mantener lejos las “malas prácticas” de determinados SEOs interesados en usar su conocimiento avanzado del funcionamiento de Google al servicio de sus intereses comerciales.
Slashdot, desde otro enfoque completamente distinto, afronta este reto con una organización jerárquica donde existen tres estamentos: Los controladores (moderan a los moderadores), los moderadores (moderan a los usuarios) y los usuarios que remiten y valoran los artículos enviados por otros usuarios. De esta manera Slashdot confía en sus miembros para reducir el ruido y conservar la máxima calidad del contenido y del sistema de valoración en el que se basa la definición de lo que se destaca en sus secciones. Sin embargo, aunque confía en sus miembros establece niveles de confianza diferentes basados en el compromiso con la comunidad, la experiencia previa y los mecanismos adecuados para premiar/incentivas las buenas prácticas y castigar las malas.
Parece que las bondades (y la belleza) de los sistemas basados en la sabiduría de las multitudes no están exentos de amenazas, tan pronto como una determinada plataforma demuestra su capacidad de influencia hay un montón de individuos dispuestos a estudiar su funcionamiento para poner a su beneficio la confianza de la comunidad.
Acabo de descubrir este vídeo con una entrevista con Zuckenberg en la que se trata el tema de las política de uso de los datos de los usuarios que comentaba en el post anterior
(Vía Inside Facebook)
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En su libro “What Would Google Do?” Jeff Jarvis maneja algunos conceptos interesantes en una de las secciones del capítulo dedicado a “New Ethic” (nueva ética).
Jarvis cuenta una anécdota en la que en cierta ocasión parece que Sheryl Sandberg, responsable del modelo de publicitario de Adwords y actual COO de Facebook, cometió una “cagada” que costó unos cuantos billetes a la compañía (según ella misma reconoció en una entrevista en la revista Fortune con el título “Chaos by design”). la Sra. Sandberg presentó sus disculpas al mismísimo Larry Page a lo que este le contesto (traducción libre):
“I’m so glad you made this mistake,” he said. “Because I want to run a company where we are moving too quickly and doing too much, not being too cautious and doing too little. If we don’t have any of these mistakes, we’re just not taking enough risk.” (Estoy tan contento de que hayas cometido este error. Porque quiero dirigir una compañía en la que nos movamos muy rápido y hagamos muchas cosas, no quiero que seamos demasiado cautos y hacer demasiado poco. Si no cometemos ninguno de esos errores, entonces no estaremos asumiendo suficientes riesgos).
Quizá ese espíritu es el que ha llevado a cambiar su postura a Mark Zuckenberg tras decidir modificar los términos de uso de Facebook para convertirse en los propietarios de todo el contenido que depositemos en sus servidores (desde tu perfil hasta tus fotos) incluso después de que cerrases tu cuenta con ellos.
La respuesta de los usuarios no se hizo esperar en minutos una protesta recorría toda la Red. Zuckenberg y su equipo le dieron rápidamente la vuelta a la tortilla y de manera brillante, me atrevería a decir. En primer lugar reconocieron su error y admitieron haber escuchado el clamor de las protestas de sus usuarios. En segundo lugar una estrategia brillante, poner en manos de los usuarios la definición de los términos de uso de Facebook.
Facebook ha creado un grupo dentro de su plataforma abierto a todos los usuarios, en el ofrece los principios sobre los que basar su relación con sus usuarios (un decálogo de buenas intenciones y compromisos de alto nivel) y permite que cualquier usuario identificado pueda opinar y aportar sus comentarios hasta el 29 de marzo, fecha en que se cerrará el plazo de participación.

Los principios son (más o menos) así:
Libertard para compartir y conectar – libertar para compartir cualquier información en cualquier formato y poder conectar con cualquier persona y organización siempre que ambas consientan.
Propiedad y control de la información – la personas deber mantener la propiedad sobre su información y ser libres de compartirla con quién deseen y ser libres de llevarsela consigo donde les plazca. Deben tener la libertad de decidir con quien comparten esa información y poder controlar las opciones de privacidad que les permitan ese control. Facebook no se responsabilizará del uso que esas personas puedan hacer de la información fuera de su servicio.
Libre flujo de información – Los usuarios deben poder acceder libremente a la información que hayan puesto a su disposición otros usuarios. Para ello deben tener herramientas que les permitan hacerlo de manera sencilla, rápida y eficiente.
Derecho básico de Igualdad – Debe existir un conjunto de derechos y responsabilidades que sean de aplicación para todas las personas (individuos, anunciantes, organizaciones, desarrolladores…) que usen los servicios de Facebook.
Valor Social – Las personas deben tener libertad para construir confianza y reputación a través de su identidad, de sus conexiones y su presencia en Facebook no deberá ser borrada por razones diferentes a las descritas en la declaración de derechos y responsabilidades de Facebook.
Plataformas abiertas y estándares – Los usuarios deben tener interfaces de programación que les permitan compartir y acceder a la información que tienen disponible. Las especificaciones para esos interfaces debe publicarse y hacerse accesibles a cualquiera.
Derecho básico al servicio – Las personas deben poder usar gratuitamente Facebook para crearse una presencia, conectar con otros y compartir información con ellos. Cualquier persona debería ser capaz de usar los servicios de Facebook independientemente de su nivel de participación o contribución.
Bienestar común – los derechos y responsabilidades de Facebook y las personas que lo usen deberán ser descritos en la declaración de derechos y responsabilidades de Facebook, que no deberá ser inconsistente con dichos principios.
Transparencia en los procesos – Facebook deberá poner a disposición del público información acerca de sus propositos, planes, políticas y operaciones. Facebook deberá tener un proceso público de noticias y comentarios y un sistema de votación para fomentar la aportación y la discusión sobre las enmiendas a estos principios de Derechos y Responsabilidades.
Un mundo – los servicios de Facebook deben transcender fronteras geográficas y nacionales y estar disponibles para cualquiera en todo el mundo.
Me parece apasionante este debate y que podamos seguir de manera transparente como acabará todo este proceso y cuales serán las conclusiones que se extraen de las preocupaciones e intereses de los usuarios de Facebook. Habrás que seguir el serial….

En su libro Clay Shirky hablaba de que cuando un blog (o un twitter) obtiene decenas de miles de lectores se convierte en materialmente imposible mantener el contacto con todos ellos, es decir, la conversación se acaba. Cuando un autor recibe más atención de la que es capaz de gestionar se ve forzado a mantener una relación donde se premia la cobertura a la profundidad. Pueden pasar menos tiempo hablando con todo el mundo lo que lleva a que se desarrollen relaciones más superficiales o tiene que optar por mantener relaciones con mayor profundidad pero con mucha menos gente.
Es la metáfora de las bodas, los novios se encuentran ante un grupo de personas con las que podrían pasar horas hablando sin embargo se ven obligados a dedicar tan sólo unos minutos a cada uno de ellos para que nadie se pueda sentir de lado.
Probablemente ese sea el motivo de la polémica del fake following de la que ha hablado en su blog estos días Loic Le Meur. Según las reglas de la nueva netetiqueta si alguien tiene la deferencia de hacerse seguidor tuyo en Twitter uno debe corresponderle con la misma atención. Claro esto es fácil si, como yo, básicamente mantienes contacto con unos cuantos amigos y colegas pero en casos como el de Le Meur, Robert Scoble o Jason Calcanis la situación es insostenible.
Para ello algunas empresas, como SocialToo, desarrollar funcionalidades automatizadas de autorespuesta (Automated Direct Messages – DMs) con las que poder agradecer a cada nuevo lector su atención u opciones mucho más pragmáticas como seguimiento de promociones. Aunque ya se sabe aquello de que las cosas no son buenas o malas, sino que depende del uso que se les de parece que los creadores de SocialToo han recibido el mensaje de los muchos usuarios que han expuesto sus quejas (ver resultados de una encuesta realizada por Mashable) en la Red y en su blog explica como han habilitado una opción para bloquear los mensajes automatizados al menos los que produce su herramientas.
Según parece el límite al número de amigos que podemos manejar es de 150 (148 en realidad pero por comodidad se redondea a 150) y el culpable de nuestra imposibilidad a gestionar un mayor número de relaciones es el tamaño de nuestro neocórtex cerebral.
A este número se le conoce como el número de Dunbar en honor al antrópologo Robin Dunbar, autor de la teoría basada en el estudio del comportamiento de los primates y extrapolada al de los seres humanos . Según él los incentivos para incrementar este indicador deben ser muy altos para que el grupo permanezca cohesionado.
Parece plausible que, gracias al uso de la tecnología, los humanos seríamos capaces de vencer esta limitación y llegar a gestionar ingentes cantidades de amigos. Veo en Inside Facebook un post que hace referencia a una artículo publicado en The Economist los señores de Facebook han hecho públicos algunas estadísticas sobre el comportamiento medio de un usuario que arrojan algo de luz.
Segun el sociologo in-house de Facebook, el Dr. Cameron Marlow, el número medio de amigos en facebook es de 120, lo que vendría a validar la teoría de Dunbar. Sin embargo hay un aspecto que es aún más interesante que esta cifra (traducción libre, marca de la casa):
“El hombre medio – un individuo con 120 amigos – generalmente responde a los posts de sólo 7 de esos amigos mediante dejar comentarios en las fotos, mensajes de estado o en el “muro”. Una mujer de media es ligeramente más sociable, respondiendo a 10. Cuando se trata de una comunicación bidireccional como e-mail o chats, el hombre de media interactua sólo con 4 personas mientras la mujer lo hace con seis. En aquellos usuarios con 500 amigos esos números son algo mayores, pero no de manera desproporcionada. Los hombres dejan comentarios para 17 amigos, las mujeres para 26. Los hombres se comunican con 10, las mujeres con 16”.
Es muy probable que las limitación de la difusión de los comentarios en los engagement ads a un 5% de los amigos del autor de los mismos (del centro más cercano de su social graph) se deba precisamente a esta muestra del comportamiento de un usuario medio.
Si el mensaje llega con nuestra prescripción al muro de nuestro circulo más cercano, la relevancia sin duda será mayor y, por lo tanto, la probabilidad de que le prestemos atención también. Objetivo cumplido.
Yahoo! acaba de anunciar hace unos días su nueva estrategia para tratar de arañar unos dólares al gigante de Montain View en el ingente negocio de los enlaces patrocinados. La estrategia se basa en la posibilidad de utilizar elementos gráficos (imágenes) y vídeos en los resultados de búsqueda de su motor de búsqueda.
El resultado está en pruebas con varios anunciantes en EEUU y tarde o temprano llegará a nuestras costas. La apariencia es la siguiente (sólo tenéis que teclear “pedigree” en Yahoo.com para verlo en directo):

Una vez que el usuario hace click en el botón del vídeo se despliega el player y se reproduce el spot de la marca.

Según publica el New York Times representantes de Yahoo! afirman que la mejora en los resultados ha alcanzado con algunos anunciantes ratios del 25%, sin embargo portavoces de Razorfish afirmaban al mismo medio que en su experiencia habían alcanzado máximos del 10%.
Si miramos hacia atrás Yahoo! no ha hecho más que perder cuota en favor de Google. En noviembre del año pasado Advertising Age ofrecía los siguientes datos sobre la evolución del mercado americano:

No son buenos datos (seguro que Larry Page y Sergei Brin no están de acuerdo conmigo) para el mercado del Seach ni para Yahoo! en EEUU, donde tradicionalmente han sido más fuertes. Los datos en el mercado local son tan insultantemente desproporcionados que prefiero obviarlos.
La coyuntura económica tampoco ha ayudado a Yahoo! No hay que olvidar que Yahoo! ha sido uno de los grandes, uno de los más grandes. Sin embargo los últimos bandazos de la compañía (la no venta a Microsoft, el no acuerdo con Google por los riesgos que implicaba, la salida de Terry Semmell y la posterior del cofundador Jerry Yang…) dan la sensación de haber puesto a Yahoo! contra las cuerdas y que como un boxeador sonado anda de un lado para otro sin tener claro a donde va.
Lamentablemente desconozco cual es la piedra filosofal para competir con Google en el terreno del SEM (si la supiera aquí iba a estar…) pero tengo claro que intentar trasladar algo en lo que Yahoo! ha sido excelente, la publicidad gráfica, a su buscador no es una formula ni imaginativa ni eficaz para competir con Google.

No se si a vosotros os resultará tan atacante como a mi pero hace algún tiempo que soporto con bastante poca paciencia las sobre impresiones de texto en algunos vídeos de YouTube. Acabo de leer en el blog de
Francois Derbais, fundador de TopRural.com, ofrecía esta semana en su blog una interesante comparativa de la forma en que GA (Google Analytics) mide el origen de las visitas a su site. En resumen comparando datos de Xiti con datos de GA del mes de enero 2009 Google Analytics reportaba un 71,8% desde buscadores cuando XiTi reportaba 37,8%.
Derbais ofrece una par de explicaciones interesantes:
Xiti divide los datos de origen de las visitas entre buscadores (todo lo que provendría de búsquedas genéricas) y notoriedad (búsquedas directamente vinculadas a la marca). En primer lugar decir que me parece una división con todo el sentido del mundo, ya que nos permite medir la importancia del poder de nuestra marca (branding) en la actividad de buscadores aunque la métrica se queda a mi juicio un poco corta. En cualquier caso sumando el efecto de la notoriedad y los buscadores la cifra sigue siendo sensiblemente inferior a la proporcionada por Google: 71,8% frente al 54,3% que suma XiTi.
Es Nacho Giral, de Atrapalo.com, quién explica el porque de esa diferencia. Parece ser que por defecto GA tiene establecido el tiempo de vida de su cookie a 6 meses lo que tiene una clara incidencia en la forma de medir de GA que beneficia las estadísticas de Google. Lo explica perfectamente en su blog.
Según explica Avinash Kaushik, gurú reconocido del mundo de la medición lo que Google Analytics hace en realidad es aplicar el crédito de la venta al último origen de la visita previo a la conversión, incluso aunque la última visita se haya generado de forma directa, es decir que el usuario tecleo directamente la URL del site en su navegador en la visita que generó la conversión.
De todos esto yo saco varias conclusiones:
1. Miles de usuarios que están usando GA en sus opciones por defecto no están obteniendo una información veraz en la asignación de la conversión. La ventana de tiempo de la cookie de GA es claramente excesiva para una correcta valoración de la medición. Parece unánime la opinión sobre la conveniencia de modificar esta a la baja. Nacho Giral aboga incluso por una drástica reducción a 72 horas.
2. La necesidad de utilizar sistemas de medición neutrales, es decir, no interesados es fundamental. GA nos proporciona una excelente herramienta, y además totalmente gratis, para conocer muchas y muy relevantes métricas para la actividad de nuestro sitio pero no es la mejor herramienta para hacer una asignación correcta de las conversiones.
3. La necesidad de poder medir el path de conversión de nuestros usuarios es fundamental, es decir, cual ha sido la combinación de puntos de contacto con el usuario que finalmente nos ha llevado a generar la venta. Un ejemplo
Display (banner) en ElMundo.es – Display (Roba) en Xataka – Busqueda en Google – Conversión en site
A partir de ahí tendremos que ser capaces de construir un modelo de asignación de crédito a cada uno de esos puntos de contacto y a la combinación de ellos.
Probablemente lo que a nuestros amigos de Google no les interesa es precisamente este último punto. Es muy cómodo estar en su caseta de la autovía de la información y cobrar el peaje a los anunciantes despreciando los diferentes indicadores que les han llevado a tomar esa ruta.
Personalmente me preocupa sinceramente la “manipulación” que los responsables de organizar y hacer accesible la información para el mundo mundial hacen en su propio beneficio. Si alguien tiene alguna duda que le eche un ojo al caso de SourceTool.com que ya comenté en su momento (1) y que ha acabado en una demanda por parte de estos a Google por abuso de posición dominante.
Me resulta apasionante la polémica que se ha levantado en torno a la forma tan peculiar que tiene Google Analytics de medir el origen del tráfico de aquellos sites que utilizan su forma de medición. Resumo las conclusiones de algunos de los blogueros que han protagonizado la diatriba:
Aunque no soy una persona de perfil técnico voy a intentar empezar con algunos conceptos básicos de la medición:
La identificación de los usuarios se realiza mediante cookies, la cookie es un pequeño fichero de texto que se guarda en el ordenador del usuario cuando este visita una página de un site que tiene algún tag de nuestro sistema de medición.
Las cookies se instalan en el disco duro del ordenador a través del navegador que visita la página mediante un tag presente en la misma. Un tag es un pequeño código, generalmente javascript, que se inserta en el código fuente de la página y que permite que cuando se cargue se realice una llamada a una base de datos alojada en un servidor y registrar en ella ciertos datos de la actividad del usuario en dicha página. La información más básica que podemos registrar es la visita del usuario identificado por esa cookie a la página.
Existen cookies de primera parte (1rst party) que son aquellas que se establecen desde el mismo dominio que está visitando el usuario, y de tercera parte (3rs party) son aquellas que establecen dominios diferentes al visitado. Por ejemplo las de tercera parte son la que usan los servidores de publicidad (AdServers) para la medición de usuarios impactados por una campaña y la frecuencia de dichos impactos (número de veces que un mismo usuario ha sido impactado por una pieza publicitaria de un determinado binomio anunciante/campaña)
El sistema de medición por cookies no está exento de limitaciones:
1. Los usuarios pueden borrar las cookies. Y no sólo los usuarios también los sistemas de protección tipo McAffe o Norton pueden, en función del nivel de seguridad que tengamos establecido, borrar e incluso no aceptar las cookies. Asi mismo los navegadores modernos incluyen opciones avanzadas para controlar las cookies que estamos dispuestos a aceptar (por ejemplo bloquear las de terceras partes).
2. Una cookie identifica al navegador desde el que se visitó el site no al usuario que lo estaba manejando. Un mismo usuario puede visitar un mismo site desde distintos navegadores en un mismo periodo de tiempo bien por que usa distintos ordenadores (un sobremesa en casa y un portátil en el trabajo) o bien por que usa varios navegadores (yo uso Firefox como principal pero tengo como secundarios Safari, Opera o en ocasiones Flock).
3. La cookie solo proporciona información de las páginas que tenemos tageadas aunque gracias a los referrers (la información de la última página que hemos visitado antes de llegar a nuestro site que se almacena en el histórico del navegador) podemos obtener cierta información de la actividad de nuestro usuario fuera de nuestro site, aunque es claramente insuficiente.
4. Los navegadores tienen una capacidad limitada para almacenar cookies. Generalmente se estima que deben poder soportar un número mínimo de cookies (300) o una cantidad mínima de memoria para almacenarlas (4 kilobytes cada una y al menos 20 cookies por servidor/dominio).
5. Las cookies tienen un tiempo de vida limitado, de manera estándar se suele usar 30 días. Existen cookies de sesión (desaparecen cuando cerramos una sesión de nuestro navegador) y cookies persistentes (que tiene una fecha de borrado y pueden cubrir varias sesiones de un mismo navegador)
Parece lógico pensar que las diferentes opciones que proporciona la cookie como base de medición tiene implicaciones importantes a la hora de realizar y valorar las diferentes métricas de un site: usuarios únicos, usuarios recurrentes, origen de las visitas, etc. Sin embargo me parece que, como profesionales de este medio, tenemos que hacer una defensa del sistema de medición por cookies.
No sólo es un sistema aceptablemente eficaz, a pesar de que albergue un margen razonable de errores, sino que es infinitamente más objetivo que cualquiera de los sistemas de medición basados en paneles online (site-centric) u offline (audímetros de Sofres). El problema reside mucho más en la falta de estandarización de las métricas y en como contabilizarlas que en el sistema de cookies. Y aqui es donde empieza la polémica de Google Analytics. (ver siguiente Post)
A través el un post de John Batelle he llegado a otro del blog oficial de Google en el que nos ofrecen una breve muestra de una pruebas de eye-tracking desarrolladas en un laboratorio de usabilidad sobre el comportamiento de búsqueda de un usuario que trata de encontrar información sobre como atarse el nudo de la corbata.
El vídeo y las explicaciones del post son muy interesantes. Pero caben destacar algunos elementos:

1. El comportamiento descrito en el famoso Triángulo de Oro no han variado demasiado con el paso del tiempo. El recorrido de los ojos en la búsqueda muestra claramente un movimiento en F donde la principal actividad se concentra en las primeros resultados. La conclusión es sencilla: si no estas en primeras posiciones de la primera página tus posibilidades de que el usuario posee su mirada sobre tu enlace son bastante remotas.
2. En segundo lugar parece que captar la atención del usuario es cuestión de segundos. La mirada del “tester” se mueve por la pantalla a una velocidad de vértigo. Según parece la atención se concentra básicamente en los titulares (en négrita y color azul) por lo que trabajar en un buen copy para los titulares debería ser uno de los objetivos clave de una optimización SEO.
3. Según deduce el autor del post los resultados en formato de Universal Search (ese rediseño de la página de resultados que nos ofrecen un mix de varios productos de Google recuperando noticias, Imágenes y vídeos y mostrando la mezcla de todos ellos en dicha página de resultados -ejemplo de Universal Search con Steve Jobs) las imágenes no afectan al comportamiento del usuario ya que este sabría discernir sin problemas cuando la información es relevante o no a su búsqueda para lo que busca en ese momento y por qué lo está buscando. Sin embargo me cuesta que la aparición de elementos que inevitablemente crean una diferenciación en los resultados no afecte a la atención del usuario. Pero bueno, eso es lo que nos cuentan nuestros amigos de Montain View.
Otro vídeo algo más antiguo muestra como la dinámica del triángulo de oro se repite en diversos usuarios
Es de agradecer que Google comparta estas breves muestras del conocimiento que obtiene del comportamiento de los usuarios en sus test de usabilidad. Sin lugar a dudas entender mejor el comportamiento del usuario es clave para optimizar nuestras campañas. Lo único que echo de menos en este post y sus distintas imágenes y vídeos es alguna pista sobre el comportamiento cuando coexisten con la presencia de enlaces patrocinados, pero como decía mi abuela a caballo regalado….