No es la primera vez que escucho a alguien abogar por la inversión en un proyecto SEO para dejar de invertir de SEM. En primer lugar me llama la atención que suponga una preocupación la inversión (no gasto) de una parte del presupuesto de marketing en los buscadores (lamentablemente casi es un eufemismo hablar de buscadores en plural) teniendo en cuenta dos factores: el fantástico retorno que tiene el SEM y la capacidad de control sobre lo que funciona y lo que no funciona en tu campaña.
El otro día tuve ocasión de leer en el blog de Ismael El-qudsi la explicación al clásico gráfico del triangulo de oro de la compañía Eyetool sobre pruebas de eyetracking realizadas a usuarios de Google. El gráfico resultante es ya un clásico:
Según los datos publicados por Eyetool se observa claramente como la visibilidad de los anuncios en las 3 primeras posiciones en la parte izquierda (la que corresponde a los resultados naturales u orgánicos) es del 100% de los usuarios (o lo que es lo mismo el 100% de las búsquedas) sin embargo a partir de la cuarta posición la visibilidad se reduce paulatinamente. Además de que la primera posición de los enlaces patrocinados del lado derecho reduce su visibilidad a un 50% de los usuarios:
Lateral izquierdo
Rank 1 – 100%
Rank 2 – 100%
Rank 3 – 100%
Rank 4 – 85%
Rank 5 – 60%
Rank 6 – 50%
Rank 7 – 50%
Rank 8 – 30%
Rank 9 – 30%
Rank 10 – 20%
Patrocinados derecho
1 – 50%
2 – 40%
3 – 30%
4 – 20%
5 – 10%
6 – 10%
7 – 10%
8 – 10%
Aplicando sólo un poco de sentido común podemos deducir que el problema de sustituir una presencia por otra puede tener diversas consecuencias:
En mi opinión el SEO y el SEM son estrategias complementarias que conviven perfectamente y nos permiten fundamentalmente aumentar las opciones de captar la atención de los usuarios, es decir, incrementar el volumen de clicks que obtenemos y mejorar el ROI de nuestra campaña.
Hoy es noticia por todos lados que Google (enlaces al final del post) plantea lanzar una herramienta gratuita para la medición de audiencias en Internet que competiría con actores consolidados en el día a día de la planificación de medios online como Nielsen o ComScore.
Hace tiempo que vengo pensando que muchos de los últimos movimientos de Google tienen su máximo valor estratégico en la acumulación de información. Me explico con un par de ejemplos que vienen que ni pintados para el tema de este post:
Formar parte de esta selección de soportes implica al menos la concurrencia de dos circunstancias: una que el site use Google Analytics y otra que opte por participar en el programa. Si el propietario del site se sube al carro de Adplanner Google en teoría sólo utilizaría el histórico del último mes para introducir tus datos en el benchmark. Desde luego que subirse al carro tiene sus ventajas, Google ofrece a sus “partners” herramientas avanzadas para la gestión de sus campañas y otros beneficios para incentivar la participación.
Hace unos días que conocí otro proyecto de Google que viene a formar parte del mismo paquete y competirá en la misma liga, Google Trends for Websites, una herramienta que pretende competir con Alexa (propiedad de Amazon) o Compete a la hora de proporcionar información general del tráfico que recibe un determinado site y su evolución en el tiempo. Es indudable que su apuesta por hacerse con un pedazo de la tarta publicitaria es clara (¿o debería decir por hacerse con toda la tarta?).
Aunque es innegable que un sistema basado en cookies presenta ciertas fisuras (especialmente si la afirmación de que un 54% de los usuarios borran las cookies según el informe de TNS llega a ser cierta algún día), no es menos cierto que un sistema de panel de usuarios (por muy grande que sea) está premiando aquello sites con grandes audiencias para despreciar los sites más pequeños que no acumulen suficiente representatividad desde el panel.
A pesar de mis reticencias hacia la manera en que Google está abordando este mercado no puedo quitarles el mérito de haber creado un nuevo paradigma (que bonito “palabro”) en el mundo de la publicidad además de hacer que el la vida de los que nos dedicamos a esto no haya tiempo para aburrirse ;-)
PD: si alguno estáis interesados en apuntaros a la beta podéis solicitarlo desde esta página de Google.
Links de interés:
No es extraño leer artículos y referencias en cientos de publicaciones sobre como el iPhone está cambiando la manera en que los usuarios nos conectamos a Internet usando un teléfono móvil. Como usuario de iPhone puedo decir que estoy de acuerdo en que el interfaz de usuario de iPhone ha simplificado y mejorado la experiencia de usuario de Internet real desde un dispositivo móvil. Pero no puedo dejar de decir tampoco que el navegador de la última generación de dispositivos Nokia presenta una experiencia de Internet en movilidad de altísima calidad, no tiene mucho que envidiar a la del iPhone a excepción de la originalidad del sistema táctil de Apple y alguna “pijada” que otra.
Soy fan de Apple, no lo voy a negar. Además de tener un iPhone desde prácticamente su lanzamiento soy orgulloso usuario de un iMac de última generación, un iPod de 160 GB, un airport Extreme para conexión inalámbrica de todos mis “juguetes” y, para finalizar, estoy escribiendo este post desde un Macbook Pro, poco más puedo decir. Pero tampoco puedo negar que siempre me ha parecido que en estas afirmaciones sobre la revolución del acceso a Internet desde el iPhone hay más un fenómeno moda que una realidad.
Según parece en los EEUU el iPhone ha obtenido cifras espectaculares alcanzando los 2,3 millones de usuarios, lo que viene a ser algo menos del 1% sobre el total de usuarios de telefonía móvil en los EEUU (255 millones de usuarios = 82% del total de la población). Si tenemos en cuenta que la estimación del mercado de Smartphones (Windows Mobile, BlackBerry, Palm, iPhone y categorías similares) es un 14% del total del mercado americano no se puede decir que no haya sido un logro de Apple teniendo en cuenta que es el primer móvil que presenta al mercado.
Que el usuario de iPhone tenga una tendencia 5 veces superior a la media a acceder a Internet desde su móvil y que su nivel de consultas a Google hasta 50 veces superior al resto de usuarios de smartphones es realmente espectacular, pero seguramente es necesario darle una segunda pensada a esos números.
Por un lado la penetración de sus principales competidores (Windows Mobile y BlackBerry) puede estar muy centrada en entornos corporativos orientados al acceso al correo en movilidad y, en el caso de Windows, a la sincronización de ficheros de office entre el PC y el móvil, aunque en mucha menor medida.
Si miramos los datos de Nielsen sobre el perfil de los usuarios de iPhone podemos ver que hay un claro sesgo “friki” y de clases sociales MA y A (67% hombres, más del 50% menores de 34%, ingresos +100.000 dólares, 68% se conectan vía Wi-Fi…). Y no podemos olvidar que la comercialización del iPhone lleva consigo un compromiso de tarifa de datos mensual para el usuario ( a no ser que lo compre en los EEUU y lo libere para usarlo en Europa), lo que sin duda invita a un mayor uso de Internet y, por ende, de Google.
Con todo esto no quiero decir que no me parezca que no sea importante este fenómeno iPhone, lo que quiero decir es que hay que ponerlo en su justa medida, y propongo una pequeña reflexión: si en España sólo Telefónica Móviles va a ofrecer el iPhone (aprox 42% del mercado) y aplicamos la misma lógica de EEUU (aunque no son mercados comparables, recordemos que España tiene un 41% de penetración y los EEUU es el 82% y de las que un 80% son conexiones de banda ancha), si aplicamos un 14% de cuota de smartphones ¿Cómo es posible que un 6% de los usuarios vayan a cambiar la tendencia del uso de Internet desde el móvil en nuestro país? Me parece a mi que va a hacer falta algo más que el iPhone…
Lamentablemente llevo algún tiempo desconectado de la Blogosfera (fundamentalmente por falta de tiempo) y no había tenido ocasión de seguir el culebrón provocado por la nada nueva polémica de los post patrocinados. Ha sido a través de un post de Ismael el-Qudsi que he empezado a tirar de un largo hilo de opiniones sobre el tema entre lo más granado de la Blogosfera (desde Enrique Dans a ETC pasando por Alt1040 y muchos otros…).
Este tema no es en absoluto nuevo, recuerdo que cuando escribía en el blog de mi antigua empresa hable de este tema en alguna ocasión hace más de un año y mi opinión no ha cambiado significativamente.
El problema con esto de la ética del Blogger y la normativización del comportamiento de los bloggers es que es simplemente imposible de realizar (recordemos el caso surgido después de las amenazas de muerte a la Blogger Kathy Sierra por parte de Tim O’Reilly y los rios de bytes que corrieron en torno a un código de conducta Blogger).
En primer lugar la adopción de este medio de expresión se ha extendido de tal manera entre los usuarios de Internet que son casi 80 millones de blogs los que conviven en eso que hemos convenido en llamar Blogosfera (según Technorati).
Si en un primer momento si que se podían encontrar una serie de principios que regían las motivaciones del primer movimiento Blogger, hoy día esos principios tan sólo han quedado como una serie de cuestiones formales que caracterizan al medio (orden cronológico inverso, uso de formatos sindicados (RSS, Atom..), categorización por fechas, uso de etiquetas (tags)…).
La democratización del medio lo ha llevado a que cada usuario en su adopción del mismo haya decidido como usarlo, siguiendo o no unos principios que probablemente ni siquiera conozca.
Por otro lado está el lector del blogs que, según el estudio de mercado que realizamos en su día, lo que valora por encima de todas las cosas de este medio es su independencia. Esta independencia no tiene que significar necesariamente ausencia de opinión, de hecho sería más bien todo lo contrario.
Quizá ese sea el mayor conflicto del sistema de patrocinio de posts, cuando alguien recibe un dinero o un “regalo” de una compañía para hablar sobre ella lo que se espera realmente es crear un clima de opinión positiva sobre su producto o su marca, es decir, condicionar la opinión del Blogger. Quizá por que en su relación con los medios tradicionales a través de las RRPP siempre ha perseguido por un lado obtener una repercusión en forma de presencia en el medio y, de alguna manera, conseguir una opinión favorable.
El problema es que muchas compañías han estado acostumbradas a que la forma en que se habla de su producto en los medios gráficos (y en mucho digitales) venía condicionada por la unidad básica de información corporativa: la nota de prensa. Puedo hablar por propia experiencia en departamentos de marketing que la repercusión de una nota de prensa en los medios se correspondía habitualmente de manera bastante exacta con el contenido diseñado desde la empresa o desde su departamento de RRPP. De manera que controlar el mensaje era relativamente sencillo, el reto se encontraba más en conseguir que entre todo el ruido de tantas notas de prensa conseguir que la tuya tuviera eco en los medios deseados. Lo que muchos parecen no entender es que un Blogger no es un periodista (aunque hay muchos periodistas reconvertidos en bloggers) y su blog no es un periódico.
Desde luego que en el ejercicio de su libertad cada Blogger es muy libre de actuar como mejor le convenga y no dudo que debe resultar tentador la posibilidad de cobrar por hablar de algo de lo que probablemente hablarías en tu blog y de paso buscar una forma de financiar tu actividad. Debe ser igualmente tentador poder acceder a el último modelo de Nokia o probar antes que el resto de los mortales el próximo lanzamiento de Electronic Arts, privilegios a los que un Blogger no suele tener acceso normalmente y si un periodista especializado.
No encuentro nada de malo en ello, sin embargo estoy de acuerdo con la corriente de pensamiento que afirma que si esto no se hace de manera transparente (es decir, como defiende Julio Alonso indicando claramente que se ha cobrado por ello o que se ha tenido acceso a un determinado producto para hablar de él) se corre el riesgo de perder credibilidad y posiblemente ese sea el principal activo con que cuenta un Blogger y sin lugar a dudas el más difícil de recuperar.
Fue Dan Bricklin el que afirmaba en “The Cornucopia of the Commons” que había fundamentalmente tres maneras de construir una base de datos mediante la cooperación de los usuarios
Está claro que el primero de los casos es el más problemático, en cuanto a que supone disponer de un equipo suficiente y cualificado para hacer ese trabajo, lo que sin duda implica poder pagar ese equipo.
El segundo caso tiene otro problema, no siempre es fácil encontrar esa motivación para que cientos o miles de personas estén dispuestas a dedicar una parte de su tiempo a enriquecer esa base de datos con su conocimiento o su participación. Cuando uno mira los datos que proporciona la propia Wikipedia se puede observar claramente como un 93% de sus usuarios son meros consumidores de información pero jamás han colaborado de forma alguna a corregir, ampliar o crear ninguna entrada de la famosa enciclopedia.
Hace unos meses la revista Wired publicaba un artículo sobre Luis Von Ahn el creador del Captcha (esas imágenes deformadas que nos solicitan incluir múltiples sitios web para participar y cuyo principal objetivo es evitar el spam del lado oscuro de los bots que pueblan la red) que versaba sobre la tercera opción, la que a mi me parece más interesante de las tres.
El reto de Von Ahn consiste en intentar suplir ciertas incapacidades de los ordenadores con la participación de los humanos. Fundamentalmente hay algo en lo que los humanos somos buenos y que las máquinas no han sido capaces de mejorar y ese algo es en reconocer el contenido de las imágenes, concepto que está detrás precisamente del Captcha.
Hace meses un amigo me paso un enlace de un juego que había sacado Google donde te enfrentabas a otro usuario en tiempo real para asociar etiquetas descriptivas a una sucesión de fotos. En el caso de que coincidiera tu etiqueta con las del otro usuario recibías una puntuación.
Reconozco que no encontré un gran placer en participar en este juego pero lo cierto es que miles de personas se engancharon de tal forma que algunos jugadores llegaban a acumular más de 50 horas entretenidos en este juego del etiquetado. Detrás de este “inocente” juego estaba la mente de Von Ahn a quién Larry Page y Sergei Brin habían comprado los derechos del juego con el objetivo de mejorar su sistema de catalogación de imágenes.
Un perfecto ejemplo de cómo el efecto colateral de las acciones de los usuarios puede producir conocimiento de manera mucho más interesante que pidiéndoles que nos proporcionen esa información voluntariamente por ejemplo respondiendo a un cuestionario.
Ahora Von Ahn está preocupado por el tiempo que perdemos los usuarios tecleando el código del captcha en miles de sitios web ha ideado una forma de aprovecharlo y ha ideado el reCaptcha (podéis ver el de este mismo blog a la hora de aportar vuestros comentarios). El proyecto pretende aprovechar nuestro reconocimiento de los caracteres para mejorar los sistemas de OCR (Reconocimiento Óptico de Caracteres) de los Scanners para ayudar el el proyecto del Internet Archive, un proyecto con base en San Francisco para digitalizar el mayor fondo de libros de dominio publico y ponerlos a disposición de todos online gratuitamente. Otra muestra de cómo el efecto colateral de nuestra acción cotidiana puede convertirse en una fuente de conocimiento que se puede revertir en beneficio común.
En el terreno de la comunicación se me ocurre que el advergaming es una aplicación del mismo concepto sobre el que trabaja Von Ahn. Me refiero que un Advergame bien diseñado no es sólo aquel que propone un entorno lúdico de interacción con la marca con los valores evidentes que esto tiene para ella. Si no que un advergame bueno de verdad puede aprovechar esa interacción para aprender sobre los usuarios a través de su interacción en el juego. Por ejemplo en un juego de coches basado en un modelo real se puede pedir al usuario que escoja su color de coche favorito, de esta simple, forma totalmente integrada en el diseño del juego sin crear ninguna disrupción para el usuario, se puede obtener una estadística que relacione datos básicos del perfil del usuario con sus preferencias (por ejemplo sexo y color).
Por fin ha llegado el año del Mobile Marketing (otro año más). Los operadores han entrado en el mercado publicitario, los medios tradicionales comienzan a sumar inventario móvil (El Mundo y El Marca entre los primeros), los grandes players de mundo interactivo lanzan sus versiones optimizadas para móvil (MSN acaba de lanzar la suya hace tan sólo unas semanas y la aplicación de Yahoo! Go es realmente buena), en definitiva todos quieren una ración el pastel del móvil.
Son muchas las barreras que todavía tiene el medio para alcanzar a un alto porcentaje de la población fuera del entorno de los portales del operador (On-Portal) pero, independientemente de esta realidad, no creo que nos ayude mucho generar una sobre expectativa acerca del medio.
Últimamente he oído en demasiadas ocasiones ejemplos de campañas fabulosas donde el ratio de Click-Throug supera en varias veces el ratio medio de Internet. Escenarios donde se hablar de 15% o incluso de veintitantos por ciento son relativamente habituales.
Por mi experiencia en este tipo de campañas me atrevería a decir que un CTR que se encuentre entre el 1 y el 2% puede ser realista. Si se conjugan los elementos clave de relevancia (mensaje + producto + oferta + momento) se podrían alcanzar CTRs más altos incluso, pero no creo que sea realista hablar de cifras muy lejanas a eso. No le hacemos ningún favor al Mobile Marketing generando expectativas que seguramente no podremos cumplir y que seguro no se mantendrán en el tiempo.
Hace relativamente poco tiempo que me he pasado al mundo Mac y todavía no conozco las herramientas o los foros donde poder descubrirlas. Cuando manejaba PCs con entorno Windows solía utilizar una herramienta fantástica de captura y edición de imágenes (e incluso vídeo) llamada SnagIt de la compañia TechSmith.
SnagIt te permite de manera sencilla capturar pantallazos, zonas de la pantalla o pantallas completas (incluso con scroll) con un sólo click. Una vez capturada la imagen un sencillo editor permite hacer efectos muy potentes de manera sencilla.
Llevaba algún tiempo buscando una herramienta similar para mi MacBook Pro pero sin mucho éxito, sin embargo hoy mis oraciones han sido escuchadas. Los creadores de SnagIt han creado un proyecto con filosofía 2.0 llamado Jing. Aunque todavía no es tan avanzado como SnagIt (los que estéis acostumbrados a éste echaréis de menos unas cuantas funcionalidades) sin embargo es, con mucho, la mejor herramienta que he encontrado para capturar de forma sencilla imágenes de la pantalla del Mac.
Pero Jing no sólo es interesante por su facilidad de uso y potencia, lo más interesante de Jing es que está diseñada para compartir las imágenes en el universo web. La asociación del proyecto con Screencast es más que interesante y no sólo con esta solución del mismo fabricante, Jing permite compartir tus imágenes capturadas en Flickr con un sólo click o subirlas a tu blog con la misma facilidad. En definitiva una herramienta que merece la pena probar.
Los medios gráficos y la prensa tradicional llevan años luchando contra la migración de Usuarios a medios electrónicos alternativos o a sus propias versiones online. El gran problema para estos medios es que su modelo de negocio se basa fundamentalmente en la publicidad e idealmente en el pago por los contenidos. Lamentablemente estos medios no han encontrado una forma de que sus lectores estén dispuestos a pagar por el contenido (de hecho en el papel apenas el pago por ejemplar apenas cubría los gastos de producción y distribución) por lo que su esperanza para la supervivencia se basa en el potencial publicitario.
Pero el problema se acrecienta cuando la migración de la audiencia a los medios electrónicos no se traduce en los mismo ingresos publicitarios para el medio. No sólo por que las tarifas publicitarias no son comparables sino por que además la competencia por la audiencia se multiplica por N en Internet.
Si bien lo anterior es cierto, no es menos cierto que los medios tradicionales son los algunos de los principales generadores de contenido original a través de staffs cualificados y especializados en diversas disciplinas, mientras que muchos de sus competidores online son meros agregadotes del contenido generado por estos o se dedican a coger la información publicada por estos y a comentarla, ampliarla o polemizar sobre ella.
No son buenos tiempos para los medios gráficos, eso está claro. Ahora parece que en busca de una solución a sus problemas vuelven la mirada hacia el santo grial de la segmentación por comportamiento o behavioral targeting.
Como comenta Danny Williamson en Wikinomics es sorprendente lo dispuestos que estamos los usuarios a proporcionar todo tipo de información sobre lo que hacemos en cada momento (microblogging), lo que nos gusta y cómo somos o como queremos mostrarnos a los demás (nuestro perfil en las redes sociales), a donde vamos o queremos ir ( dopplr o aplicaciones como Cities I’ve visited), nuestro currículo (linked In o Neurona/Xing), etc. Utilizar esa información para ofrecer al usuario publicidad más segmentada a sus gustos e intereses es sinónimo de resultados y, al menos en teoría, será una publicidad por la que el usuario estará dispuesto a pagar más.
El problema está en la cuestión de la privacidad. Que los usuarios estemos cada vez más dispuestos a dar información sobre nosotros mismos no significa necesariamente que estemos dispuestos a que esa información se use sin nuestro consentimiento. Como decía mi abuela para muestra un botón, no tenemos más que dar un vistazo al proyecto Beacon de Zuckenberg (ver mi post en Zed) para observar que los usuarios no sólo son sensibles a este tema sino que además están más que dispuestos a organizarse y luchar por sus derechos.
Precisamente esa sensibilidad es la que ha llevado a la FTC (Federal Trade Commision) a crear un código ético para el uso de la información privada de los usuarios. Curiosamente muchos de los aspectos que detecta y trata esta iniciativa son comunes a nuestra legislación vigente en materia de protección de datos de carácter personal (LOPD). Estos aspectos son los siguientes:
Es más que evidente la importancia que este sector le concede a esta nueva forma de segmentación de los mensajes publicitarios puesto que han respondido a esta iniciativa en defensa de los derechos de los lectores con un documento en el que defienden su postura y la importancia de poder hacer una segmentación por comportamiento. Veremos como evoluciona este tema y si de verdad es la clave de la supervivencia de su modelo de negocio
El otro día mantuve una conversación muy interesante acerca de los mensajes multimedia (MMS) con una persona con gran conocimiento y experiencia en el ámbito de los operadores de telefonía móvil. Siempre me ha llamado la atención que los MMS en nuestro país hayan mantenido un precio a mi juicio excesivo (0,60 €) mientras que por otro lado cuando yo estaba en el desaparecido Amena se hacían importantes esfuerzos para promocionar su uso entre la cartera de clientes.
En Francia, posiblemente el país europeo más avanzado en Mobile marketing, una parte importante de los ingresos por publicidad en el móvil provienen de los mensajes multimedia. Para ello cuentan con dos factores a su favor: por un lado la colaboración de los operadores para cualificar las bases de datos de los anunciantes con información sobre el formato de MMS adecuado para el dispositivo de cada uno de los registros y por otro un precio sensiblemente más económico (0,30 €).
En nuestro país los MMS no sólo no han bajado su precio sino que incluso van a aumentar en los principales operadores a 1 euro por mensaje.
En el momento en que los principales operadores de nuestro país están entrando en el mercado de la publicidad con apuestas aparentemente fuertes (dependiendo de que operador la propuesta es diferente) me extrañaba sobremanera que en vez de flexibilizar estos precios los subieran de una manera tan espectacular.
En el mundo de la mensajería para comunicación publicitaria el SMS ha sido el rey debido fundamentalmente a tres factores:
Sin embargo el MMS se muestra como un medio mucho más adecuado para la comunicación de marca, ya que permite ir mucho más allá de los 160 caracteres pudiendo incluir elementos multimedia (texto, fotos, vídeo…). Entonces ¿cual es el motivo de este movimiento de los operadores?
Al final resulta que el mercado publicitario es muy jugoso pero no tanto como el de la mensajería p2p a día de hoy. Tomando datos de resultados de una de las operadoras casi el 10% de sus ingresos viene de mensajería y probablemente más del 90% provenga de los mensajes de texto. Aparentemente la ley de pareto se confirma una vez (a pesar de la famosa teoría de Chris Anderson) y son un pequeño porcentaje de intensivos usuarios los que generan una gran parte de eso ingresos.
El problema viene cuando esos ingresos pueden migrar de los SMS al MMS, ya que la cantidad de información que se puede enviar en un MMS es muy superior y podría canibalizar ingresos especialmente en esos usuarios tan intensivos. Y esto sería lo que los operadores no estarían dispuestos a permitir y esta podría ser una medida disuasoria para esos heavy users del SMS.
Según un artículo del WSJ titulado Google’s Decelerating Clicks parece que el volumen global de clics generados por usuarios estadounidenses en Google ha descendido un 3% respecto a periodo anterior. La fuente es Comscore y el dato es de febrero respecto a enero.
Una primera consecuencia de este dato ha sido un descenso en las valoraciones de los analistas americanos que han afectado a su valoración bursátil, valoración que ya venía viéndose con tendencia negativa en los últimos meses.
Una vez dado esos dos datos del artículo lo que más me ha llamado la atención son las declaraciones del CEO de Google respecto a este dato.
La primera es que el volumen de clics no es el único indicador de su salud financiera ya que la otra variable es lo que los anunciantes pagan por cada clic, la lógica me lleva a pensar que el crecimiento de anunciantes que pujan por una misma palabra o grupo de ellas tiene como consecuencia el incremento de los CPC que estos están pagando. Lo que está por ver es la elasticidad de ese precio sobre todo para los anunciantes de la larga cola.
En segundo lugar Eric Schmidt defiende que el descenso de los clics se debe a la mejora de su algoritmo para ofrecer mayor calidad en los leads que genera, por ejemplo evitando los clics accidentales de usuarios. En este caso no se como eso puede ser un factor de mejora para sus resultados. Si es cierta esa afirmación parece muy probable que el CPC (el coste que paga cada anunciante por cada clic que se genera en los resultados de pago) debiera descender al mejorar la relevancia de los resultados, ya que lo contrario se penaliza en el sistema.
En cualquier caso parece que los analistas no coinciden en como puede afectar esto en el futuro a Google y su cotización en bolsa aunque si parecen coincidir en la importancia que tendrán factores como su modelo publicitario en soporte de video, audio y los nuevos widgets.